El fin del viaje y el fin de El viaje
Los templos de Camboya son sin duda verdaderas maravillas. Todos tienen el único fin de venerar a dioses o reyes. Los días que pasamos recorriendo los monumentos de piedras fueron calurosos y cansadores. Mucho caminar, subir, bajar, entrar, salir y, más cansador, lidiar con la gente local. En todos lados te encontraban para venderte algo, para pedite plata o simplemente para colgarse de tu remera y ser arrastrados indiferentes a la indiferencia. Es un país muy pobre y con una historia reciente que aterra a cualquiera. Por muchas razones se puede entender que sean como son. En fin... nos fuimos (casi escapamos) del país por una ruta inundada por tramos en una camioneta 4x4. Llegar a la frontera con Tailandia generó un suspiro de alivio en mas de uno de los que viajabamos.
Por segunda vez entramos a Tailandia. Desde la frontera con Camboya seguimos el viaje en una camionentita por una ruta mucho mas decente que la del país vecino. Despues de un corto viaje en ferry llegamos al atardecer a Koh Chang, una isla al sur de Bangkok. La playa White Sand Beach es un paraíso, una exageranción de Dios mientras pensaba en la paz y la hermosura. Arena blanca y fina, perfecta. Agua transparente de temperatura exacta. Más de una vez abrí los ojos pensando que estaba en una pileta. Las palmeras, los bungalows y el resto del paisaje eran más detalles que armonizaban el entorno.
Pasamos unos días ahí y nos fuimos para Bangkok. Las chicas desde ahí se tenían que volver a Nueva Zelandia y despues a Argentina. Por mi parte seguí viaje para el sur de Tailandia, hacia las islas. Por 2 semanas estuve viviendo en Koh Pagnan. La famosa isla donde se festeja la Full Moon Party. Gente de todos lados del mundo visita la isla cuando la luna está llena para disfrutar del festejo pagano. Muuuuuuuuuuuuy buena. Aros de fuego para saltar por el medio, antorchas, tailandeses haciendo figuras con bolas y bastones de fuego, músicas varias, "pistas de baile" con piso de arena al lado del mar, notables personajes zigzaguenado de aca para allá, buckets con vodka o whisky o veneno (ron tailandes), mesas ratonas en la arena, hermosas suecas desfilando y toda la multitud con muchas ganas de divertirse y pasarla bien hasta el amanecer. Esto es Had Rim, la playa de la ya dicha fiesta. Tambien fue huesped en otra de las playas de esta isla. El nombre no me lo acuerdo pero era fascinante. Mucha más tranquila y limpia que la anterior, aca se podía descansar, leer, ecuchar música, hacer mucho snorquel y comer cocos. Durante el tiempo que estuve en la isla viajé con un canadiense, Peter. Un gran tipo, la pasamos bárbaro.
En alguno de esos días de fiesta me robaron la billetera. Gracias a un compadre chileno puede sacar plata del banco y seguir el viaje. Que bronca. Peor fue el intento de hacer la denuncia. Entré a la comisaría y sólo encontré un gordo tailandes durmiendo en cuero en una reposera escuchando música. Ni amagó a mirarme. "Hello" le dije. El "policía" se desperezó en la reposera, se frotó los ojos y, todavía sin mirarme, con voz ronca me preguntó que quería. Le traté de explicar que me había robado la billetera pero en la mitad del cuento gruño que ahí no tenían ninguna billetera, que mejor me vaya. Dándome la espalda volvió a su holgazanería. Jamás había visto algo así (claaaaaaaaaaaaaaro, en NZ nunca, jejeje). La comida aca fue como encontrar un oasis en el medio de la luna. Milanesas de pollo, pure (no es fácil encontrar pure aca), ravioles y otras delicias que eran cotidianas eran fácil de encontrar y accesibles.
Así que esos fueron los tiempo más felices del viaje. Koh Chang y Koh Pagnan me guardaron un recuerdo imborrable. Luego regresé a Bangkok para esperar el día de la vuelta a NZ, que ya por ese tiempo era muy esperada. Pasé un par de días que recorrí la ciudad y compré pocas cosas con la plata que me quedaba (no podía sacar más, no tenía la tarjeta!). "Ciudad" me dije en ese momento. Despues de las islas y las playas lo de estar en la ciudad parecía bulgar.
Recorrí los mercados por última vez intentando guardar un recuerdo de los colores, sabores y (hediondos) olores que caracterizaban al lugar. Llegué al aeropuerto sin plata asi que me la pasé leyendo hasta que el avión me trajo de regreso a NZ. Me reencontré con mis amigos, mi auto, un buen pedazo de carne de vaca, una copa de vino y el frio constante. Luego de un intento frustrado de ir a juntar frutas me instalé en lo de Juan Pampa y volví a la oficina para pasar las 3 semanas que me quedan antes de ir a Argentina. En el interín perdí (me robaron) el pasaporte asi que volví a Wellington a hacer un pasaporte temporario con el que sólamente puedo entrar al país y vence en 60 días. Cerca estuve de alargar el viaje... jejejeje. Me reía pensando que por alguna razón la vida me invitaba a quedarme aca.
Estoy a días de volverme ahora. Ahora cerrando una etapa aca de mucho crecimiento personal y despidiendome de gente que quiero mucho y no sé si la volveré a ver. Tambien preparandome para lo que viene: muchos asados, piletazos, vacaciones, misionar y año nuevo en el Huecú, playear en Brasil y rendir alguna meteria. Sé que es duro pero voy a encontrar fuerzas en la gente que me espera para poder superar todo!
Por segunda vez entramos a Tailandia. Desde la frontera con Camboya seguimos el viaje en una camionentita por una ruta mucho mas decente que la del país vecino. Despues de un corto viaje en ferry llegamos al atardecer a Koh Chang, una isla al sur de Bangkok. La playa White Sand Beach es un paraíso, una exageranción de Dios mientras pensaba en la paz y la hermosura. Arena blanca y fina, perfecta. Agua transparente de temperatura exacta. Más de una vez abrí los ojos pensando que estaba en una pileta. Las palmeras, los bungalows y el resto del paisaje eran más detalles que armonizaban el entorno.
Pasamos unos días ahí y nos fuimos para Bangkok. Las chicas desde ahí se tenían que volver a Nueva Zelandia y despues a Argentina. Por mi parte seguí viaje para el sur de Tailandia, hacia las islas. Por 2 semanas estuve viviendo en Koh Pagnan. La famosa isla donde se festeja la Full Moon Party. Gente de todos lados del mundo visita la isla cuando la luna está llena para disfrutar del festejo pagano. Muuuuuuuuuuuuy buena. Aros de fuego para saltar por el medio, antorchas, tailandeses haciendo figuras con bolas y bastones de fuego, músicas varias, "pistas de baile" con piso de arena al lado del mar, notables personajes zigzaguenado de aca para allá, buckets con vodka o whisky o veneno (ron tailandes), mesas ratonas en la arena, hermosas suecas desfilando y toda la multitud con muchas ganas de divertirse y pasarla bien hasta el amanecer. Esto es Had Rim, la playa de la ya dicha fiesta. Tambien fue huesped en otra de las playas de esta isla. El nombre no me lo acuerdo pero era fascinante. Mucha más tranquila y limpia que la anterior, aca se podía descansar, leer, ecuchar música, hacer mucho snorquel y comer cocos. Durante el tiempo que estuve en la isla viajé con un canadiense, Peter. Un gran tipo, la pasamos bárbaro.
En alguno de esos días de fiesta me robaron la billetera. Gracias a un compadre chileno puede sacar plata del banco y seguir el viaje. Que bronca. Peor fue el intento de hacer la denuncia. Entré a la comisaría y sólo encontré un gordo tailandes durmiendo en cuero en una reposera escuchando música. Ni amagó a mirarme. "Hello" le dije. El "policía" se desperezó en la reposera, se frotó los ojos y, todavía sin mirarme, con voz ronca me preguntó que quería. Le traté de explicar que me había robado la billetera pero en la mitad del cuento gruño que ahí no tenían ninguna billetera, que mejor me vaya. Dándome la espalda volvió a su holgazanería. Jamás había visto algo así (claaaaaaaaaaaaaaro, en NZ nunca, jejeje). La comida aca fue como encontrar un oasis en el medio de la luna. Milanesas de pollo, pure (no es fácil encontrar pure aca), ravioles y otras delicias que eran cotidianas eran fácil de encontrar y accesibles.
Así que esos fueron los tiempo más felices del viaje. Koh Chang y Koh Pagnan me guardaron un recuerdo imborrable. Luego regresé a Bangkok para esperar el día de la vuelta a NZ, que ya por ese tiempo era muy esperada. Pasé un par de días que recorrí la ciudad y compré pocas cosas con la plata que me quedaba (no podía sacar más, no tenía la tarjeta!). "Ciudad" me dije en ese momento. Despues de las islas y las playas lo de estar en la ciudad parecía bulgar.
Recorrí los mercados por última vez intentando guardar un recuerdo de los colores, sabores y (hediondos) olores que caracterizaban al lugar. Llegué al aeropuerto sin plata asi que me la pasé leyendo hasta que el avión me trajo de regreso a NZ. Me reencontré con mis amigos, mi auto, un buen pedazo de carne de vaca, una copa de vino y el frio constante. Luego de un intento frustrado de ir a juntar frutas me instalé en lo de Juan Pampa y volví a la oficina para pasar las 3 semanas que me quedan antes de ir a Argentina. En el interín perdí (me robaron) el pasaporte asi que volví a Wellington a hacer un pasaporte temporario con el que sólamente puedo entrar al país y vence en 60 días. Cerca estuve de alargar el viaje... jejejeje. Me reía pensando que por alguna razón la vida me invitaba a quedarme aca.
Estoy a días de volverme ahora. Ahora cerrando una etapa aca de mucho crecimiento personal y despidiendome de gente que quiero mucho y no sé si la volveré a ver. Tambien preparandome para lo que viene: muchos asados, piletazos, vacaciones, misionar y año nuevo en el Huecú, playear en Brasil y rendir alguna meteria. Sé que es duro pero voy a encontrar fuerzas en la gente que me espera para poder superar todo!
