Hacia Asia
“Fata volentem ducunt, nolentem trahunt”
“Ten cuidado Láquesis, has hecho una galleta”
Quién jamás hubiese podido planear un viaje así. Si las idas y venidas desde y hacia Kerikeri parecían locas, esto se puede decir que “está meando afuera del tarro”.
Desde que llegué a NZ siempre tuve ganas de visitar Tailandia, Laos, Camboya, Singapur, India…Por distintas razones nunca había tenido una oportunidad clara. Al fin las fuerzas del universo alinearon los astros en el cielo y hace 4 días me encontraba yo en Thai Airlines. Había hecho una reserva por Internet. Cuando llegué a la oficina le di mi pasaporte a la chica del mostrador. Chequeó algo en la computadora, pasé la tarjeta, puse el pin. Enseguida se puso a funcionar una impresora. En 2 minutos ya estaba afuera. Fue bastante menos emocionante de lo que esperaba pero cumplió su función de maravilla. Tengo pasaje: Auckland – Bangkok, 7/10. Allá me voy a encontrar con Belén y Mechi, mis amigas. Ellas viajan unos días antes para reconocer el terreno. (La verdad dice que mi jefe no me dejó bajo ninguna circunstancia irme antes de la primera semana de Octubre, que va a´acer mijo)
Volviendo un poco en el tiempo ya me mudé de flat (flat = departamento, así se conocen a las casas compartidas, generalmente, por jóvenes). Desde hace poco mas de un mes vivo con Lisa, Tammy, Rob y Karen. Los cuatro son kiwis, los cuatro son muy buena onda y todos hacemos del flat un buen lugar para vivir. La casa es un poco más vieja que la anterior (la que me daba la empresa) y más fría pero la prefiero. Compartir con gente me hace sentir mejor que pasarme las tardes mirando DVDs. Además de a poco vuelve el calorcito. Es increíble lo que afecta el clima al alma del hombre. De a poco ya vamos volviendo a los partidos de fútbol y al deporte. Empecé un entrenamiento porque a la vuelta tengo varios desafíos esperando contra ex misioneros y está mi representante tramitando mi pase a Vida de Tupper. De a poco ya hay más ganas de salir, de visitar, de recorrer…Las mañanas no son tan heladas y las heladas ya no caen más a eso de las 6 de la mañana (bueeeeena la rima).
El Rayo Blanco (mi auto o mi ego, ¿qué piensa Sr. Freud?) se sigue mostrando fiel y constante. No chilla, no escupe, no gruñe. Ni siquiera cuando accidentalmente el capot quedó abajo del paragolpes del auto de adelante. Gracias a la vida sólo un rasguño en mi auto y otro en el de enfrente. Creo que la peor parte se la llevó mi ego (o mi auto, que se yo). Sin embargo nos sigue paseando por los fantásticos paisajes de este país. Un fin de semana con Juan y Rodrigo visitamos la península de Coromandel. Que bello lugar. Armonía para los ojos. Sobretodo esa famosa playa de aguas calientes (hot water beach). Cuando la marea está baja, haciendo un pozo en la arena (al mejor estilo jacuzi), se puede disfrutar de un baño con agua caliente salida de las entrañas mismas de la tierra. Ese viaje agradecí más que nunca el mal funcionamiento de mi radio. Un placer fue haber escuchado las enseñanzas del Dr. VM. ¡Gracias por todo Dr.!
Durante otro fin de semana visitamos con Juan a Lucho y al Negro que vivían en un campo. Estaban allá hace ya unas semanas. Salían a laburar a las 5 am, volvían a la casa a las 11. A las 15 volvían a juntarse con el ganado y a eso de las 19 se terminaba su jornada laboral. Digno de titanes. Llegaban llenos de bosta y barro después de haber luchado largamente con los terneritos para que coman, con las vacas para ordeñarlas y con los jefes para que les paguen la luz y parte de la comida. Nada de esto hicimos con Juan. Nuestro tiempo ahí paseamos por los alrededores. Visitamos pueblitos, rutas de ripio olvidadas y las famosas Waitomo Caves. No pudimos hacer el paseo en bote por las cuevas porque llegamos tarde pero ya volveremos. El sábado a la noche nos comimos unos pedazos de carne a la chimenea (a falta de parrilla). El viernes no nos acordamos que hicimos. Debe ser culpa de esa botella que parecía whisky pero no era.
Interrumpo estos relatos para contar la negra duda que me brota todas las mañanas. Es sin duda una pavada peligrosa. Resulta que acá, como en todas partes, las canillas están marcadas con las letras que representan su condición de caliente o fría. La mano instintivamente busca la de la derecha, la fría. Pero a la mañana las cosas no son tan fáciles. En un mundo de semi-sueño los ojos ven que esa canilla que estoy por abrir tiene la letra C. Entonces una duda de segundos aparece como un dejavú. Mi mano busca la otra canilla pero el tema se complica más. Esta tiene la letra H. Es entonces cuando todo cierra. C, que se había confundido con Caliente significa Cold (frío) y H es por Hot (caliente). Antes de quemarme cierro H y abro C. No es la primera vez. Quizás sería más universal marcarlas con los famosos colores azul y rojo.
A la distancia que nos separa con Luciana nos encargamos de multiplicarla hasta llegar al “Adiós”. No tengo ganas de decir nada más al respecto…triste terminó la historia que prometía tanto. Hoy mi corazón necesita un descanso.
En la oficina tuvimos 2 semanas de locos. Hubo que instalar un sistema en Mongolia (vía red) que no podía fallar. Trabajamos todos mucho. Los días a veces terminaban a las 8 y 9 de la noche. Todo el empeño dio sus frutos y los resultados fueron buenos. Mi jefe está muy contento. ¡Tanto que nos va a llevar a comer este viernes! Por suerte todo volvió a la normalidad y estamos más tranquilos. Hoy empieza mi último mes de trabajo en oficina en NZ.
En este mes que queda vamos a tener que organizar un poco el viaje con las chicas. Cuando le contaba a un compañero de laburo que me iba a Asia (él es malayo) me empezó a preguntar mis planes. Era para una foto la cara que puso cuando le empecé a contar que no sabía ni los nombres de los países que estaba por visitar en menos de un mes. “Sólo sé que me tengo que dar algunas vacunas y tomar pastillas anti-malaria” declaré. Mientras no nos falte salud, jejeje.
Las cosas se están dando de manera un poco rebuscada pero estoy muy contento de tener el pasaje para visitar el sudeste de Asia. Próximamente mi partida…
“Ten cuidado Láquesis, has hecho una galleta”
Quién jamás hubiese podido planear un viaje así. Si las idas y venidas desde y hacia Kerikeri parecían locas, esto se puede decir que “está meando afuera del tarro”.
Desde que llegué a NZ siempre tuve ganas de visitar Tailandia, Laos, Camboya, Singapur, India…Por distintas razones nunca había tenido una oportunidad clara. Al fin las fuerzas del universo alinearon los astros en el cielo y hace 4 días me encontraba yo en Thai Airlines. Había hecho una reserva por Internet. Cuando llegué a la oficina le di mi pasaporte a la chica del mostrador. Chequeó algo en la computadora, pasé la tarjeta, puse el pin. Enseguida se puso a funcionar una impresora. En 2 minutos ya estaba afuera. Fue bastante menos emocionante de lo que esperaba pero cumplió su función de maravilla. Tengo pasaje: Auckland – Bangkok, 7/10. Allá me voy a encontrar con Belén y Mechi, mis amigas. Ellas viajan unos días antes para reconocer el terreno. (La verdad dice que mi jefe no me dejó bajo ninguna circunstancia irme antes de la primera semana de Octubre, que va a´acer mijo)
Volviendo un poco en el tiempo ya me mudé de flat (flat = departamento, así se conocen a las casas compartidas, generalmente, por jóvenes). Desde hace poco mas de un mes vivo con Lisa, Tammy, Rob y Karen. Los cuatro son kiwis, los cuatro son muy buena onda y todos hacemos del flat un buen lugar para vivir. La casa es un poco más vieja que la anterior (la que me daba la empresa) y más fría pero la prefiero. Compartir con gente me hace sentir mejor que pasarme las tardes mirando DVDs. Además de a poco vuelve el calorcito. Es increíble lo que afecta el clima al alma del hombre. De a poco ya vamos volviendo a los partidos de fútbol y al deporte. Empecé un entrenamiento porque a la vuelta tengo varios desafíos esperando contra ex misioneros y está mi representante tramitando mi pase a Vida de Tupper. De a poco ya hay más ganas de salir, de visitar, de recorrer…Las mañanas no son tan heladas y las heladas ya no caen más a eso de las 6 de la mañana (bueeeeena la rima).
El Rayo Blanco (mi auto o mi ego, ¿qué piensa Sr. Freud?) se sigue mostrando fiel y constante. No chilla, no escupe, no gruñe. Ni siquiera cuando accidentalmente el capot quedó abajo del paragolpes del auto de adelante. Gracias a la vida sólo un rasguño en mi auto y otro en el de enfrente. Creo que la peor parte se la llevó mi ego (o mi auto, que se yo). Sin embargo nos sigue paseando por los fantásticos paisajes de este país. Un fin de semana con Juan y Rodrigo visitamos la península de Coromandel. Que bello lugar. Armonía para los ojos. Sobretodo esa famosa playa de aguas calientes (hot water beach). Cuando la marea está baja, haciendo un pozo en la arena (al mejor estilo jacuzi), se puede disfrutar de un baño con agua caliente salida de las entrañas mismas de la tierra. Ese viaje agradecí más que nunca el mal funcionamiento de mi radio. Un placer fue haber escuchado las enseñanzas del Dr. VM. ¡Gracias por todo Dr.!
Durante otro fin de semana visitamos con Juan a Lucho y al Negro que vivían en un campo. Estaban allá hace ya unas semanas. Salían a laburar a las 5 am, volvían a la casa a las 11. A las 15 volvían a juntarse con el ganado y a eso de las 19 se terminaba su jornada laboral. Digno de titanes. Llegaban llenos de bosta y barro después de haber luchado largamente con los terneritos para que coman, con las vacas para ordeñarlas y con los jefes para que les paguen la luz y parte de la comida. Nada de esto hicimos con Juan. Nuestro tiempo ahí paseamos por los alrededores. Visitamos pueblitos, rutas de ripio olvidadas y las famosas Waitomo Caves. No pudimos hacer el paseo en bote por las cuevas porque llegamos tarde pero ya volveremos. El sábado a la noche nos comimos unos pedazos de carne a la chimenea (a falta de parrilla). El viernes no nos acordamos que hicimos. Debe ser culpa de esa botella que parecía whisky pero no era.
Interrumpo estos relatos para contar la negra duda que me brota todas las mañanas. Es sin duda una pavada peligrosa. Resulta que acá, como en todas partes, las canillas están marcadas con las letras que representan su condición de caliente o fría. La mano instintivamente busca la de la derecha, la fría. Pero a la mañana las cosas no son tan fáciles. En un mundo de semi-sueño los ojos ven que esa canilla que estoy por abrir tiene la letra C. Entonces una duda de segundos aparece como un dejavú. Mi mano busca la otra canilla pero el tema se complica más. Esta tiene la letra H. Es entonces cuando todo cierra. C, que se había confundido con Caliente significa Cold (frío) y H es por Hot (caliente). Antes de quemarme cierro H y abro C. No es la primera vez. Quizás sería más universal marcarlas con los famosos colores azul y rojo.
A la distancia que nos separa con Luciana nos encargamos de multiplicarla hasta llegar al “Adiós”. No tengo ganas de decir nada más al respecto…triste terminó la historia que prometía tanto. Hoy mi corazón necesita un descanso.
En la oficina tuvimos 2 semanas de locos. Hubo que instalar un sistema en Mongolia (vía red) que no podía fallar. Trabajamos todos mucho. Los días a veces terminaban a las 8 y 9 de la noche. Todo el empeño dio sus frutos y los resultados fueron buenos. Mi jefe está muy contento. ¡Tanto que nos va a llevar a comer este viernes! Por suerte todo volvió a la normalidad y estamos más tranquilos. Hoy empieza mi último mes de trabajo en oficina en NZ.
En este mes que queda vamos a tener que organizar un poco el viaje con las chicas. Cuando le contaba a un compañero de laburo que me iba a Asia (él es malayo) me empezó a preguntar mis planes. Era para una foto la cara que puso cuando le empecé a contar que no sabía ni los nombres de los países que estaba por visitar en menos de un mes. “Sólo sé que me tengo que dar algunas vacunas y tomar pastillas anti-malaria” declaré. Mientras no nos falte salud, jejeje.
Las cosas se están dando de manera un poco rebuscada pero estoy muy contento de tener el pasaje para visitar el sudeste de Asia. Próximamente mi partida…

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