Viaje a NZ

martes, agosto 01, 2006

No hay nostalgia peor que añorar lo que nunca, jamás, sucedió

Se demora la vuelta. Se pospuso el retorno. El avión del 30 de Julio se fue sin mí y no por accidente. Simplemente cambié el pasaje para el próximo 10 de Diciembre. Fue tema complicado el de mi vuelta o no. Mucho tiempo pensando, rezando, gritando, haciéndome el tonto… al final llegó el momento de decidir y las razones ganadoras fueron: “Mejor volver para el veranito y las vacaciones”, “Estaría bueno llevar unos pesos de acá” y “Quiero viajar un poco por este lugar del mundo, hasta ahora estuve solamente en la isla norte de NZ”. Las que perdieron no serán recordadas. La historia la cuentan los que ganan, como siempre. Esto no quita que extrañe a todos mis queridos de Argentina, y mucho. En un rato ya nos veremos de nuevo.

Buen tiempo el que pasó desde la última vez que escribo. Desde entonces aprendí a disfrutar de cosas emocionantes como mirar DVDs después de laburar y comer en la cama esperando que el frío pase. Porque hace suficiente frío como para helar las iniciativas más inquietantes al aire libre. ¿Deporte? nahhhh. Por suerte no nieva ni tampoco llueven pelotitas de golf (como en Baires). Dentro de todo, una de las cosas mas emocionantes que me pasó, fue la invasión de hormigas en mi cama. Unos de estos fríos días, después de mirar un DVD y comer en la cama, tengo la sorpresa de despertarme con un camino de hormigas que atravesaba la almohada. El punto final era el plato con restos de comida. Terminé la noche acostado en los pies de la cama. Al otro día la revancha fue deliciosa. Bien se dice que: “La revancha es el placer de los dioses”. Empapé una deliciosa galletita de queso, una de esas que las hormigas disfrutaron tanto la noche anterior, con veneno. Así fue que le llevaron a su reina la comida envenenada y la raza se extinguió!!!! Un triunfo inspirado en Troya sin duda, jejejeje. También recuerdo la multa que me hicieron por andar a 61 km/h, siendo el máximo tolerable 60 km/h. Luego de una carta intentando zafar, me responden con una foto de mi auto que debajo dice 61. ¿Será photoshop? ¿Será verdad? Muchas preguntas pero la realidad es que tuve que pagar 80 dólares de multa. ¿No será un poco mucho? (Mas preguntas, Hasta Cuandooooooooooooo!?)

En este tiempo disfruté mucho de los fines de semana. Luego del viaje a Wellington pegué onda con una chica argentina, Luciana. Resulta que Chana vivía en Wellington así que de repente me ví viajando para el sur un par de veces para encontrarme con ella. Una de estas veces fui hasta Wellington, hermoso viaje, mas hermoso aun fue el recibimiento. Otra vez nos encontramos en Ohakune, un pueblito de ski, al mejor estilo Cerro Catedral. Y el tema se pone serio como verán. Y si. Desde entonces hablamos por tel cuando podemos. Cuando empezó el viaje supe que las cosas no se iban a dar como esperaba. Hasta me animé a decir que era mejor no engancharme antes de volver. Inútil. Totalmente inútil. Algo en Chana me gustó más allá de toda excusa. Ahora ella está en Christchurch. En un tiempo nos reencontramos para seguir viaje juntos. “Hay caramba”, diría Carlitos. Pegó duro.

Con el correr de los días hubo un éxodo de argentinos en el Oceanic. Hoy son pocos los que quedan. Los rumbos fueron distintos y las razones también. Lucho, Negro y Lungo fueron a sendos campos a trabajar. Algunas vueltas a la Argentina, otras partidas hacia el sur de NZ. Un par de incorporaciones sin embrago. Belén y Mechi. Mis amigas de la Unidad. Ahora nos vemos mucho con ellas y con Juan Pampa. Viajes, comidas, charlas, cervezas, salidas. Un poco de todo para divertir el alma. En realidad no tantas salidas. Desde el mundial que no salgo a bailar como antes. Que bronca me dio, que bronca. Malditos alemanes. Ya retornaran las noches de parranda y disfrute ahora acompañado por el incansable Juan Pampa. Necesariamente tengo que llamarlo Juan “Pampa”. Si no especificas de donde es el Juan con su lugar de procedencia nadie sabe de quien estás hablando. Hay Juan Pampa, Juan Tucumán (se va a Asia), Juan Córdoba (qua volvió a Arg.), Juan Necochea y así sigue…

Esta semana me mudo de casa. El increíble lugar en el que vivo será ocupado por otros visitantes ahora. Se acabó la comodidad de levantarme a las 8:27 para entrar 8:30. Se acabó vivir solo también, cosa que es buena. Ya estaba limando mal. Conseguí un flan con 4 kiwis. Capaz que después de esto aprendo a hablar inglés! Un par de meses viviendo con ellos va a estar copado. Además tiene su onda sociabilizar con la clase media de este país. Es muy distinto a todo lo que viví hasta ahora: isleños, mauricios, backpackers.

Estoy mucho más que contento con el viaje que estoy viviendo. Lo considero un poco más que recomendable para todos. Disfruto mucho de todo. También tengo un ojo puesto en mi regreso. Añoro los encuentros, asados, mates, fernets, partidos de fulbo, pavadas de la vida cotidiana que hoy no están en mi rutina.

Y será hasta la próxima amigo…